La historia detrás del manto Yine que llegó hasta el papa León XIV

Katia Medalith Ponceano Sebastián, mujer del pueblo Yine de la comunidad Monte Salvado, participó en la elaboración del manto que fue entregado al papa León XIV. La pieza reúne la iconografía ancestral de su pueblo y un mensaje sobre la Amazonía, sus ríos y la amenaza de la contaminación por mercurio.

Desde la comunidad Monte Salvado, a orillas del río Las Piedras, el conocimiento se transmite de generación en generación. Katia Ponceano, mujer del pueblo Yine, aprendió a tejer de su madre, su abuela y sus tías. Hace 15 años comenzó a dedicarse a esta actividad y hoy entiende cada tejido como una forma de mantener viva la memoria de su pueblo.

“Para nosotras tejer es seguir la costumbre, el conocimiento de nuestro pueblo”, explica. Es también una manera de transmitir esos saberes a sus hijos y asegurar que las nuevas generaciones conozcan y continúen las prácticas de sus antepasados.

Ese conocimiento quedó plasmado en un manto que, para sorpresa de Katia y su familia, terminaría llegando hasta el papa León XIV. Su madre fue quien realizó el tejido y Katia se encargó de pintarlo. En total, la elaboración tomó un mes y quince días, mientras que el proceso de pintura duró tres días.

Katya Ponciano pintando el manto para el papa León XIV.
Katia Ponceano pintando el manto para el papa León XIV.

Ellas no sabían para quién estaba destinado. Marta Torres, directora del Centro de Innovación Científica Amazónica, conversó con ellas y les pidió que realizaran el trabajo “lo más bonito que puedan”. Solo cuando entregaron el manto supieron que sería llevado al Vaticano y entregado al Papa. La noticia las sorprendió y las llenó de emoción.

“Que le llevaran al Papa nuestro tejido, nuestra iconografía que nos representa ha sido una hermosa sorpresa. Nos emocionamos mucho cuando vimos la foto del Papa recibiendo el manto”, recuerda Katia.

El manto cuenta, a través de sus diseños, parte de la historia y la relación del pueblo Yine con su territorio. Entre sus iconografías aparece la doncella, vinculada a una antigua tradición de las mujeres Yine, que ancestralmente se pintaban el rostro. Este pez fue elegido por su relación con los ríos y por ser sensible a la contaminación por mercurio. Katia pertenece actualmente a una asociación de artesanos Mashco Yine y la marca de sus productos se llama GOSHA.

Mical Sebastian Vargas, madre de Katia tejiendo el manto para el papa León XIV.

Para Katia, que el manto haya llegado hasta el Papa representa mucho más que el reconocimiento de una pieza artesanal. Es una oportunidad para mostrar que detrás de cada diseño existe una historia y un conocimiento que permanece vivo. Explica que el pueblo Yine conserva más de 33 diseños y que cada vestimenta e iconografía representa diferentes animales y plantas.

Pero el manto también lleva consigo una preocupación. En las comunidades, Katia ha visto cómo la minería ilegal está transformando los territorios. Habla de la pérdida de los bosques y los ríos, pero también de la juventud. “El pueblo Yine está resistiendo”, afirma.

Su comunidad no acepta la minería y busca proteger su territorio y a los pueblos indígenas en aislamiento y contacto inicial (PIACI). Katia teme que esta actividad llegue hasta Monte Salvado y cambie para siempre la vida de su comunidad.

“La Amazonía es todo para nosotros”, dice. “Es nuestra casa, nuestro alimento, nuestra medicina, nuestros ríos, nuestros pescados”.

Y tendría un pedido para el Papa: que proteja a los pueblos indígenas y sus territorios.

Para Katia, defender el territorio significa también defender la cultura. Seguir tejiendo, mantener las iconografías, transmitir los conocimientos y no dejar que desaparezcan. Porque, como ella misma dice, el territorio que recibieron de sus abuelos no es solamente un lugar donde viven. “Para nosotros es nuestra vida”.

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